sábado, 18 de abril de 2009

Maratón de París 2009 - EL TOCHAZO



PREVIO


Madrugón de los de antes (3:30 AM), y a Barajas. Todavía con los ojos pegaos, facturamos equipaje, y a la sala de embarque. Todo facturadito menos mi mochila de correr, con la ropa, Fore, zapatillas..., esa conmigo hasta en el vater.
9:15 AM, aterrizaje en destino. Mañana fresquita en París; un tímido solecillo quiere asomar, pero no acaba de atreverse. Las previsiones para mañana son iguales al día de hoy, perfecto para correr.
Como no entramos al apartamento hasta las 12:00, decidimos pasar por la Feria del Corredor para recoger dorsal y chip, y una preocupación menos.

Ambientazo en el Pabellón de la Puerta de Versalles; miles de corredores de todas las nacionalidades deambulan por el recinto dorsal en mano, probándose zapas, recogiendo folletos, pulseras, geles, glucosas..., todos con esa inefable expresión en el rostro, mezcla de ilusión y nerviosismo, inequívoca de que algo grande acontecerá en pocas horas.

No me entretengo mucho en la feria, porque lo único que llevo en mente es descansar. Ya dorsalizado y chipeado, cogemos nuevo taxi rumbo a Le Marais, el barrio parisino en que se asienta nuestro apartamento, cuartel general de los próximos siete días.

La radio del taxi sonando en francés, y los carteles de la autovía en el mismo idioma, despiertan en mí un aletargado y exótico sentimiento, reminiscencias de mis cuatro primeros años de vida en Lyon, supongo. Los veinte minutos escasos que dura el trayecto transcurren, absorto e invadido por esa sensación y el sol, que aparece por momentos infundiendo alegría en las sombrías calles parisinas, acompaña y refuerza esos mágicos momentos. Embriagado de una inexplicable paz interior, cierro feliz el trance pensando en la carrera de mañana, a la que aguardo con inusitado optimismo en este precioso momento.

Menos mal que el casero habla inglés... ¡ menudo marrón !. Parece mentira que de pequeño sólo hablase francés, y ahora no recuerde absolutamente nada. Sólo ese “aletargado y exótico sentimiento”, pero de gabacho, ni papa.

Preguntado al respecto, nos recomienda para comer un Italiano a escasos 200 mtrs, en Rue de Rambuteau. Little Italy se llamaba, excelente relación calidad precio; altamente recomendable.



Siestecilla, piennas parriba, duchita, e incluso hielo en el aquiles izquierdo, que aunque no me duele, me molestó un poco en el rodajillo del domingo pasado. Todo por si acaso, que además llevo desde el miércoles descansando del todo.



Pasta a go-go para cenar, acompañada de Powerade, y con efecto boa me voy al catre, no sin dejarme perfectamente preparado antes, todo el ajuar carreril en la mesita.

No extraño la cama ni me desvelo; duermo como un bebé.

El sonido pregrabado del nene dando voces, suena en mi móvil.

Es la hora.

Hace fresco en la calle; tengo decidido que correré con manga larga ajustada como primera capa, y camiseta de tirantes encima. Guantes, mallas cortas y medilast, completan la equipación. Y mis Saucony Tangent, por supuesto. Los compeed para evitar las seguras ampollas, perfectamente adheridos desde el día anterior. Vaselina en los dedos de los pies. Esto es un maratón; nada queda al azar.

Dos pegatinas pequeñas con la bandera española que compré en una gasolinera de Getafe, fueron cuidadosamente pegadas, una delante y otra detrás por mi suegra el día anterior. Estamos en el extranjero, representando a nuestro país.

Billete de metro adquirido desde el día antes, 20 Euros al bolsillo y bajo al trote hasta la estación de metro Hotel de Ville, a unos 300 mtrs del apartamento, que me llevará hasta la estación Charles de Gaulle Etoile, Arco del Triunfo, para más señas, dónde está ubicada la salida.

Son las 7:00 de la mañana y el metro está cuajado de corredores. Franceses, alemanes, chinos, suecos, ingleses…, todos con la misma inefable expresión. No hay palabras; las cómplices sonrisas y miradas son lenguaje universal. Somos legión hacia el arco del triunfo, otrora orgulloso de la victoria en Austerlitz, hoy testigo excepcional de 37.000 almas en busca de su particular gloria.
Si no has estado nunca en París y vas a correr el maratón, salir a superficie y encontrarte de sopetón con el arco del triunfo es algo espeluznante.

La mole de 50 mtrs de alto por 45 de ancho, preside los campos elíseos con majestuosa grandiosidad, y los dos siglos de historia que lo contemplan, sus acontecimientos pasados y su singular significado inducen a pensar que hemos venido aquí a hacer algo grande.

No soy torero, pero supongo que triunfar aquí es como salir por la puerta grande de las Ventas. El Arco del triunfo más grande del mundo es testigo de tu victoria, en la más grande.

La rehostia.

Estos pensamientos me toman tres sabáticos minutos, contemplando embobado el arco. Acto seguido, tomo campos elíseos a la izquierda, en busca de una cafetería. En el camino, los pensamientos de ayer en el taxi se funden con los de hace un momento, formando un eufórico y delicioso cóctel, que desembocan en un par de lágrimas de emoción.

Os lo juro.

Café calentito, alargando un poco la estancia. Estar de pie, lo menos posible además hace rasca afuera.
La hora de salida se aproxima y me dirijo a mi cajón de 3h 15´. Un detalle que me pareció bastante acertado, es que habían servicios portátiles dentro de los mismos cajones de salida, permitiendo entrar a tu zona con bastante antelación sin temor al pis de última hora. Como ya hay bastante gente, se agradece el calor humano a la intemperie.
En este cajón hay de todo. Como no piden justificación de marcas, supongo que la gente pone lo que le da la gana, con el fin de salir lo más adelante posible. Habían dos abuelillas junto a mí con el dorsal de 3h 15´, que parecían sacadas de las Chicas de oro

Y por fín, llegó el anhelado instante. Día D, hora H. El momento esperado, las 8:45 AM.
Un espigado y anodino speaker hace la cuenta atrás en francés, y suena el pistoletazo que hace estremecer París: 74.000 piernas patean con estruendo y sin piedad el añejo empedrado, Campos Elíseos abajo rumbo a la plaza de la Concorde.

Difícil abstraerse del entorno, la emoción y la bajada; había que estar muy concentrado para no hacer unos rápidos kms iniciales que pudiese pagar después. El mister precisó el ritmo entre 4´30´´ - 4´35´´ hasta el km 32, y a partir de ahí, licencia para matar.



El obelisco de la Concorde deriva en Rue Rivoli, la avenida se estrecha y empiezan las apreturas. El Louvre insigne contempla imperturbable nuestro paso firme, paralelos al Sena, devorando los primeros kilómetros de nuestra aventura.




Éstos discurren con tranquilidad, sin esfuerzo ni desgaste, a bloque de un numeroso grupo que te lleva en volandas, jaleado entre vítores de la animosa muchedumbre que flanquea esta mañana las calles parisinas. Km 5 en 22´53´´, @ 4´35´´ clavados, en terreno favorable.

Vamos perfecto.

El grupetto toma La Bastilla, con idéntica firmeza al oprimido pueblo dos largos siglos atrás, presto a visitar el frondoso paraje del Bois de Vincennes, al este de la ciudad. Previo a ello, simbólico paso del Km 10 en 45´40´´, seguimos perfecto y sobre lo previsto.

Km 15, dejando el Chateau a nuestra izquierda, en 1h 08´10´´ (@ 4´33´´ acumulado), el ritmo ha subido algo pero estamos dentro de lo establecido y sobre lo entrenado, las sensaciones son perfectas y no hay nada de lo que preocuparse. El primer tercio de carrera está cubierto sin bajas, siquiera superficiales.
El sol asoma, aunque tímidamente. Los que llevaban ritmo ajeno, empiezan a pagar aquí el primer peaje. El grupo empieza a perder unidades. En el momento que empiezo a preguntarme andeandará el globo de las 3h 15, lo veo en un giro, unos 300 mtrs por detrás.

Km 18, momento clave del día. Empieza a molestarme bajando Vincennes, el tendón de aquiles. Es exactamente la misma molestia que tuve en el rodaje casacampero de la semana pasada. Mientras sólo sea molestia, no hay problema.

Media maratón en 1h 35´22´´ (@ 4´31´´ acumulados), el ritmo ha subido sensiblemente, pero creo que ha sido en estos últimos 5 kms, el terreno era bastante favorable. Seguimos sobre el guión. Y salvo la mínima molestia que llevo, las sensaciones son inmejorables.

Pasada la zona más pesada del recorrido, equivalente a lo que supone psicológicamente la CDC en Mapoma, salimos de Vincennes para volver a entrar en París tomando nuevamente La Bastilla, y bajando a la ribera del Sena rumbo a la Torre Eiffel, donde aguarda un punto de coco crucial en el maratón: el Km 30.

Km 25 en 1h 53´10´´ (@ 4´32´´ de media), seguimos de lujo. La molestia sigue ahí latente, pero no pasa de eso. Me tocan por detrás, y se presentan dos chavales de Valladolid, gracias a la banderita de la retaguardia, que van para 3h 10´. El grupetto principal se hizo pedazos hace rato, así que decido hacer tándem con ellos. Km 26, a la altura de Notre Damme. Aquí deben estar Cristi, Magda y el nene, pero pese a que me animan y paso frente a ellos, no les veo ni les oigo (llevo los cascos puestos). Según mi mujer iba como un tiro y con muy buena cara, por lo que una vez pasé, cogieron decididas el metro hasta el arco del triunfo, donde habíamos quedado en torno a las 12:00, si todo iba según lo previsto.

Y hasta entonces, miel sobre hojuelas. Salvo la pequeña molestia, perfecto de piernas, coco y caja. Recuerdo en esos momentos las palabras de Felipeno quiero que fuerces hasta el 32K, a partir de ahí no guardes, a saco”, visualizando incluso la última parte, ritmo a llevar y mi entrada triunfal en meta.

Nada hacía presagiar lo que iba a suceder a continuación.


“AQUILES, EL GUERRERO”

Km 28, tunel del fatal deselance de Lady Di. Asqueroso y claustrofóbico. Y largo de narices. El fore pierde toda la cobertura, aunque a decir verdad, a estas alturas voy sobre raíles y de poco me sirve. Empieza a clarear al fondo, se acaba.

Según salgo, trallazo en el aquiles.

Me deja seco. El dolor es insoportable.

Paro un momento en la cuneta, para intentar estirar. El dolor se agudiza. Cambio la postura del estiramiento, pero todavía es peor…

Me quedo unos instantes parado, dejándolo descansar. Parado no duele.

Pero cuando intento retomar de nuevo la carrera…, me duele horrores. Imposible mantener ritmo y cadencia anteriores sin ver las estrellas.

Paro otra vez. Lo intento de nuevo y…
Se acabó, tomo conciencia de ello en este preciso instante. Me cago en su puta calavera, maldita sea mi suerte. No sé la cantidad de tacos que pude soltar por mi boca en un minuto, pero seguro que estuvo bastante cerca del Record Guiness.

Amoavé Paquito, serenidad.
Tenemos dos opciones:

1. Retirarme. Sin duda y en ese estado, la más coherente. Además, llegar a la zona de meta desde donde me encontraba, en las inmediaciones del Km 30 hubiese sido bastante rápido, desde el cruce con la Avenue Marceau hasta la Plaza Charles de Gaulle, apenas 600 mtrs andando, sin sufrimiento. Y se acabó.
2. Acabar la carrera, como sea. Andando, al trote o a rastras, pero acabar. He venido hasta aquí para hacer esta carrera, estoy en el extranjero, y no puedo huir como un conejillo asustado.

Insensata, pero la segunda opción toma cuerpo. Me pongo a ello. Ando un poco antes de intentar trotar, tanteando el terreno. Andando no duele demasiado. Intento trotar. Doler, duele (José Mota dixit), pero es soportable.

El ritmo es patético, abuelilla total. El km 30 está ahí delante. Llego a duras penas, y veo un rayito de esperanza en un frasco de Radiosalil o similar (estaba escrito en francés) que llevaba en la mano un voluntario, a nuestra izquierda, la Torre Eiffel, inconmensurable observa atenta la escena.

El chaval a mi demanda, rocía cual grafittero a Aquiles el guerrero pero es inútil, está muetto.

Ya no hay electroshock que valga.

El rayito se apaga inmisericorde, cual vela cumpleañera, y con semblante taciturno me dispongo a afrontar los últimos 12 kms de carrera, a la supersónica pero indolora velocidad de …tachán: 7 min / km. Km 30 en 2h 17´41´´ (@ 4´35´´ acumulados, todavía en números), en pleno apogeo y ya puestos me paro a mear.

Relatar los kms restantes es querer ahondar en porca miseria, echar limón en herida abierta.

Como nota humanitaria, destacar mi ayuda a levantarse, a un corredor que cayó en el 37 destrozado por los calambres. Muy dolorosos los adelantamientos de los globos de 3h 15´ primero, 3h 30´ un poco más tarde, y especialmente tocahuevos el de 3h 45´ a tan solo 1 km de meta, totalmente impotente ante tan surrealista e insultante escena.

Por último, simbólico paso junto al banco de la escena de Robert Langdom y Sophie Neveu en el Bois de Boulogne (El Código da Vinci), justo antes de enfilar la meta a través de la Avenue Foch, empedráhastalastrancasqueterminódedejarmeelputoaquilesalavirulé.

3h 46´34´´ en meta, casi hora y media para completar los últimos 12 kms, pa´bernos matao.


Media hora de retraso sobre la hora prevista, más otra media que tardo en salir del atolladero, desembocan en las 13:00, hora límite que puse a mi mujer, supongo bastante preocupada, para que me esperasen en la Avenue Hoche, opuesta a meta.

Muy penoso debió ser, verme cruzar la plaza Charles de Gaulle, híbrido Chiquito la Calzá/Fraga Iribarne, entre una monumental pitada y provocando un atasco de aúpa, para poder llegar antes de que se fuese mi familia al apartamento.

Y allí estaban, bandera española en mano, esperando mi tragicómica llegada. Ordeno de inmediato guardar la bandera, pues al no haber triunfado no ondeará hoy bajo el cielo parisino.


La foto con el arco del triunfo al fondo, de rigor y meramente testimonial.






Como conclusión a este tochazo infumable, he aprendido en este mi segundo maratón, que la preparación, el entrenamiento, la alimentación, el descanso, precauciones, los pequeños detalles...; son meros ejercicios para minimizar riesgos. El día de autos, aunque creas tener sujeta a la bicha, es posible que te atice por donde menos te lo esperas, y has de estar mentalmente preparado para eso.
El maratón es siempre una moneda al aire.

Pero ahí reside su maldita gracia. Por eso saben especialmente amargas las derrotas, y rabiosamente jubilosas las victorias. Esto último lo supongo, porque todavía no he vivido esa sensación.

A la tercera será, supongo.

Epílogo:

Como ya ocurriese en Troya, el invencible Aquiles sucumbió ante Páris, el guerrero esmirriado; mi inexpugnable, rocoso y bien entrenado aquiles fue vencido y abyecto por el asfalto de París.

Curioso, pero al día siguiente se me rompe al quitarme la camiseta cruzando un puente, la pulserita amarilla Livestrong que lleva acompañándome desde que empecé a correr en mi muñeca derecha, perdiéndonse irremisiblemente en las profundidades del Sena.

Hoy, catorce días después del día de autos sigo lesionado. Con una supercompensación del quince.

¿Mala suerte ?

No lo sé. Pero París ha contraído demasiadas deudas conmigo.




Y pienso cobrármelas. Principal e intereses de demora.





Saludos y buenas noches.

24 comentarios:

efejota dijo...

Mira Paco, sabemos todos que tu la marca de Mapoma y Paris la haces cuando quieras, lo unico que te falta es tomartelo relajado y estoy segurisimo que a la tercera, la vencida ;)

Anónimo dijo...

No es tan ladrillo, me lo habia imaginado peor, ánimo Paco

Darth

Peque Silvestre dijo...

Como ya ha dicho Carlos, "No es tan ladrillo".

Una perna lo ocurrido, sobre todo por la buenisima preparacion y la buena carrera que te estaba saliendo.

Seguro que llegaran nuevas oportunidades.

¡¡Recuperate pronto!! Crack.

Un abrazo.

dariorunning dijo...

Querido Paco, ya te lo comenté por SMS al conmoverme ese "hoy, odio correr".
Estas vivencias te harán saborear las victorias y te hacen más fuerte (recuerda a Nietzche), veo que lo vuelcas como conclusión, y vuelvo a incidir en ello porque es lo más importante.
Lo que te ocurrió le puede suceder a cualquiera, es incontrolable, y por ello no te debes atormentar.

Respecto a terminar caminando "de esa guisa", no te puedo dar tirones de orejas porque yo soy tan cabezón como tú y hubiera hecho lo mismo :(
Te recomiendo a mi osteópata para recuperarlo: http://11870.com/pro/eduardo-valledor-fernandez

Un abrazo

Quique dijo...

Hola Paco, bonita historia as contado, como tu has dicho el maraton es una loteria y nunca puedes cantar victoria hasta que cruzas la meta.

Seguro que volverás a esos campos eliseos y los globos los verás en la salida.

Mi pulsera de livestrong lleva conmigo desde hace 6 años, no me la he quitado ni un solo día....pero ya te digo que no hace milagros con el cancer....puto cancer!!!!

Espero que recuperes bien ese tendón de aquiles...

Un saludo
Quique

equis dijo...

Paco, siempre haz caso a tus sensaciones, a tus progresos y a la experiencia. Has corrido dos maratones, y eso es muy poco. Ve sacando conclusiones y cada maratón que hagas serás más sabio.

Como dices, al menos también para mí el maratón es otra cosa, y puede dar al traste con todo lo planificado.

Ah!, seré sub-Malagueta por un tiempo, je, je

Un abrazo, campeón, y todos mis respetos

equis

Víctor dijo...

joer macho,... cuando vi el tiempo ya me imaginaba algo de esto...
una pena, si señor.

Por cosas de estas es por lo que no tengo la más mínima intención de preparar un maratón...

Saludos y a recuperarse!

Carlos dijo...

Joer, leerla, después de conocer el desenlace, y de haber hablado contigo, es aún peor. Esas buenas sensaciones, esas lagrimillas a la vista del Arco del Triunfo..., sabiendo que al final no vas a poder completar tu objetivo.

Nada que no sepas. Un fuerte abrazo, y como ya te dije, esto es una lotería y por desgracia te ha tocado dos veces, porque tú sabes lo que realmente vales.

Maese dijo...

Hola Paco,

Tu relato me ha parecido buenisimo aunque no tenga final feliz, el hecho de cruzar la meta ya es una gran proeza.
Es una lastima, que una lesión inoportuna de al traste con tantas ilusiones y tanto trabajo realizado los meses previos, pero te preocupes, te quedan muchas oportunidades para cobrarte esa deuda pendiente que tienes con Paris.

El próximo Domingo, estaré yo en el MAPOMA, espero que la fuerza me acompañe y que ninguna lesión me impida llegar, que hoy por hoy es mi único propósito, cruzar la meta vivo, en principio no me importa la marca,ya me precuparé de eso en la próxima Maratón.

Por cierto amigo, me acordé mucho de ti la semana pasada, porque estuve corriendo por la playa de Málaga y me topé de frente con la imagen de tu foto principal del Blog, donde dice "MALAGUETA"

Un fuerte abrazo y ánimo con la recuperación !

Pardillete dijo...

El mundo recuerda como héroes tanto al pélida Aquiles que venció a Héctor, como al príncipe troyano que sucumbió ante él. Porque pueden ser héroes los que vencen y los que caen derrotados, pero nunca los que abandonan el combate. Y tú no eres de estos últimos ;-) Tarde o temprano, Maratón morderá el polvo... con el permiso de Aquiles.

Eres grande, Paquito. Un abrazo.

Jorge.

Zerolito dijo...

Enhorabuena, Paco, por haber sabido atemperar aun en las situaciones más adversas. Quedarte hundido después de tanto trabajo no es opción para un luchador nato como tú.

Ánimo, tira p'alante. El maratón es así, pero tu tienes un montón de cosas por las que alegrarte y estar orgulloso.

Landes dijo...

¡Animo! que eso no es ná.

¿Disfrutaste del largo camino hasta el día D? ¿viviste los momentos previos con entusiasmo? luego 30km de gozo por las calles de París ¿qué te queda? ¿una pequeña lesión en el Aquiles?

Como digo, eso no es ná ;)

Esteban dijo...

Felicidades máquina por el relato y el esfuerzo en carrera para terminar una carrera agría sucumbida por la lesión.
Ahora a recuperar bien ese talón que te acompañará favorablemente en el éxito del futuro, que está bien cerca.
Yo también pude disfrutar de la maratón de París de este 2009, y sólo decir que la carrera y la ciudad es espectacular.
Venga atleta, ánimo y a recuperarse!

Esteban Álvarez Marcos dijo...

Paco mi análisis de la carrera y recorrido lo tengo por aquí, por si le quieres echar un vistazo!
http://www.estebanalvarezmarcos.blogspot.com/
Saludos campeón!

yoku dijo...

Pufff, ¡¡qué ladrillaco infumable!! ;-)

La vida es dura. Y la vida del maratoniano, ni te cuento. Yo no sé si quiero seguir sufriendo tanto para tan poca recompensa. Me da que somos un poco tontos, en general y sin personalizar. Pero también es verdad que no podemos hacer otra cosa que seguir intentándolo.

Cúrate totalmente, no caigas en la tentación de volver a tus duros entrenos sin que la lesión esté completamente curada.

Por cierto, eres un paquete...

:-)

Lander dijo...

.. sEguro que has dejado cosas por hacer, Paris es tan grande y bonito que necesitas volver, y de paso vuelves hacer el maratón. Anda que no tienes tiempo amigo.

El ganador solo vence a medias. Las grandes lecciones y el más útil aprendizaje, jamás saldrá de una victoria.

Seguro que aprendiste cositas.

Gracias por compartirlo y contarlo tan bien.

Un abrazo fuerte y mucho ánimo.

Anónimo dijo...

Felicidades Paco, un análisis muy certero de lo que pasó. Hagas lo que hagas, sino hay suerte, no hay nada que hacer.

No me creo que vayas a esperar 2 años para "vengarte" :)

Saludos desde Cartagena
Jose_Luis _B

Mildolores dijo...

Al menos la crónica ha sido como esperaba. Magistral. te felicito por ello.
por otra parte debo felicitarte por ser capaz de acabaren esas condiciones.
El puto Aquiles. ¡Que quieres que te diga! En mi caso anda dormido, aletargado, pero sé que en cualquier momento volverá a aguarme la fiesta.
Tengo tantas deudas contraidas por su culpa que ya me persiguen los del cobrador del frac.
Paciencia, recupérate bien, del todo y, como dice el dicho, sigue bailando.
Un abrazo.

Malagueta dijo...

Gracias Efe, eso espero ;-)

Peor todavía ?? Mare mía Darth, tú que me quieres bien je je je. Mejórate de ese gemelo ;-)

Gracias Nachete, recupérate pronto para estrenar ese carro ;-)

Muchas gracias Darío por tus ánimos y por la recomendación. Ayer me dieron el último envite y la cosa tiene buena pinta; a ver si mañana puedo hacer el primer trotecillo.

Gracias Quique por tus palabras.

Miguel Angel, efectivamente soy un pollo en estas lídes maratonianas. Creo que todavía me quedan unas cuantas hostias más para hacer un maratón en condiciones, como aquel que hiciste tú en 2007 y que tuve el honor de compartir contigo en los últimos kms. Hasta entonces, a seguir aprendiendo e interiorizando cosas. Y sí, creo que seguirás siendo Sub-Malagueta por una temporada...jajajaja. Gracias de corazón.

Victor lo mismo decía yo... jajajaja...!!!! Ya caerás, ya. Por cierto, enhorabuena por tu media en Madrid. Menudo tiempazo, macho :-0

Carlitos, te lo estoy poniendo a güevo para Sevilla 2010...jajajajja...!!! Un abrazo.

Gracias Maese, estaremos en Mapoma si el aquiles me deja, ayudando a algunos amigos en los últimos kms. Después sacaremos manta y a comer en plan dominguero; busca la panda paquetes, y seguro que cae alguna birra ;-). Efectivamente,la foto es de la Playa de Málaga. El apodo viene de mi difunto abuelo, al que adoro, malagueño y residente en Torrevieja. Es un homenaje a él. Mucha suerte el domingo, campeón.

Joder Jorge, acabo de leer lo de tu compañero y me acabo de quedar de piedra. Mucho ánimo en estos duros momentos, y gracias por tus maravillosas palabras. Un abrazo.

Efectivamente Jesús, siempre saco la parte positiva aún de la más nefasta situación, y esta no iba a ser excepción. Gracias de corazón, amiguete.

Joer Landes, eso mismo fué lo que me dije cuando llegué a meta. Me leíste el pensamiento ??. Mucha suerte en Mapoma, te la mereces ;-)

Enhorabuena Esteban, peaso maratón que te marcaste. Me debiste adelantar en el 38 o así, lástima no habernos saludado. Gracias por los ánimos y a ver si coincidimos en otra "internasional" ;-)

Yoku, paquete redomao, y a mucha honra...jajajaja. Suerte con lo de tu padre y descansa esta semana, que te quiero como un pincel el domingo. Nos vemos en el 30 ;-)

Gracias amigacho Leandro, estuvimos acordándonos de vosotros todo el viaje. Sí que aprendí cositas, sí...y más que tengo que aprender. Todavía somos unos lechones...jajajaja....!!! Te pego un toque esta semana, que me seduce mucho vuestro plan del domingo ;-) Un abrazote.

Jose Luís gracias amigo, nos vemos el domingo y mucho tiento con el Loco, no vaya a ser que me toque pagar de verdad, que estamos en crisis...jajajajaja.....!!!!!

Antonio viniendo de un excelente narrador como tú, me abruma la palabra "magistral" en tu calificación de mi crónica plomiza. Gracias por tus ánimos, y mucha suerte en tus próximas empresas, que ya te leo que andas como un tiro. A ver si me curo pronto y puedo hacerte de sparring en alguna serie. Un abrazote ;-)

Lay dijo...

Compañero, como tu dices, la maraton es una moneda al aire, que por muchos entrenos, preparatorios y todo lo que hagamos, no vale pana el dia mas esperado, pues a mi me paso no lesion, pero algo parecido, en fin, pa la proxima nos vengaremos, suerte.

Malagueta dijo...

Gracias por tus ánimos Lay; seguro que nos vengamos: yo ya he metido mi plato al congelador ;-)

Un abrazote

Eladio dijo...

¡¡¿Pero a quien se le ocurre llevarse a Francia un Aquiles estropeaooo?!!
Con lo bien que llevabas la carrera, me ha quedado un saborcillo agridulce al leerte...

Malagueta dijo...

Eladio ya te digo, paquetrón que es uno...

Tranquilo, que llegará el momento en el que me vengue de "la bicha", y ese día que se prepare porque le atacaré con toda mi virulencia.

Por cierto, cuando es la carrera de las lagunas de villafranca ?? Que este año no quiero faltar ;-)

Blogger dijo...

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